Oliver acababa de regresar a la empresa después de una reunión externa. Estaba pasando por el vestíbulo cuando se quedó paralizado al escuchar las palabras de la recepcionista mientras hablaba por teléfono.
-Me temo que está llamando al número equivocado. Nuestro director ejecutivo no tiene hijos. Sí, le he oído, pero nunca hemos oído hablar de una niña llamada Thalia Hamilton. Ni siquiera tiene el apellido de Ford...
-¿Qué pasa? -preguntó Oliver mientras se acercaba al escritorio de la recepcionista.
Se quitó el teléfono de la oreja y dijo, vacilante: -Es la directora de la escuela internacional Baobab. Dice que su hija ha sufrido acoso escolar.
Oliver extendió la mano...