-¡S-Sr. Ford! ¡Realmente es usted!
Los ojos de Arnold se abrieron y su frente se cubrió de gotas de sudor.
Quizás él tenía un puesto en el gobierno, pero no era lo suficientemente importante como para enfrentarse a un hombre poderoso como Oliver Ford. Cuando Thalia mencionó a Oliver como el padre, Arnold pensó que ella solo estaba tratando de asustarlos para que pensaran que tenía un padre poderoso.
Ver a Oliver en persona le daban ganas de orinarse en los pantalones del miedo. Oliver exudaba un aura poderosa y dominante que ni siquiera podía mirarlo a los ojos fríos.
-No sabía que ella era tu hija-
-Entonces, ¿dejas que...