Antes de que Diego y Augusto pudieran partir a salvar a Yolanda, Augusto recibió la noticia de un rival que intentaba aprovechar su ausencia para apoderarse del territorio de Montero.
Miró a Diego con pesar y dijo: -Me temo que no puedo ir contigo en esta misión. Sin embargo, debes saber, hermano, que tienes mi apoyo. Cuando salves a tu mujer, ocúpate de tus asuntos antes de regresar. -Augusto dio entonces órdenes a sus hombres y gritó: -Ayuden a mi hermano en todo lo que necesite. A partir de ahora, él será su segundo al mando.
-¡Sí, jefe! -gritaron los hombres al unísono.
Augusto le dio una palmadita en el...