-Por favor, sostenga su bata contra su pecho -ordenó el doctor Jericho mientras preparaba la máquina de ultrasonido.
Henry ayudó a Rachel, ya que tenía un yeso en el brazo y no podía moverlo. Le colocó una manta ligera sobre las piernas para taparla y le arremangó la bata del hospital para dejarle el estómago al descubierto.
El ecógrafo tuvo que ser trasladado a la sala porque Rachel no podía moverse en ese momento, por lo que no podían realizar el procedimiento desde la sala de ecografía habitual.
Al poco tiempo, Rachel sintió una sensación de frescor en el vientre cuando el médico le aplicó el gel de ultrasonido en...