Henry tragó saliva y el corazón le dio un vuelco. Le temblaban las manos al pensar en la posibilidad de que Rachel perdiera al bebé.
El remordimiento y la culpa lo invadieron. Si hubiera sabido que ella se apresuraría a encontrarse con su hermana, la habría acompañado para evitar tal desenlace. ¿Qué le iba a decir cuándo despertara?
Por otra parte, el corazón de Larry latía aceleradamente. Su rostro arrugado estaba marcado por la preocupación. Había estado deseando tener bisnietos, pero la forma en que habló el médico hizo que se le cayera el corazón a los pies.
-Díganos, doctor. ¿Hemos perdido a mi bisnieto? -preguntó Larry mientras Henry permanecía...