Jake apretó los puños y tragó saliva, pues el enorme nudo que tenía en la garganta se negaba a bajar. Pensó que Quinn estaba dispuesta a estar con él a pesar de saber que tenía un hijo con otra persona.
-¿Qué estás diciendo, Quinn? -preguntó con voz ronca. De repente, el dormitorio de Quinn le pareció demasiado pequeño a Jake. Su corazón se aceleró y sintió que se le formaba un nudo en el estómago por los nervios.
-Te estoy diciendo que vayas y estés con tu familia, Jake. No soy una rompe hogares... Sé que es solo cuestión de tiempo antes de que ustedes dos vuelvan a estar juntos...