El cuerpo de Quinn se estremeció mientras una oleada tras otra de placer la recorrían. Se mordió el labio y suspiró eróticamente ante la sensación de euforia.
La sensación de ser devorada era la mejor del mundo. Jake la hacía sentir especial, hermosa, incluso. La forma en que la lamía allí abajo... era como si estuviera comiendo el postre más delicioso del mundo.
Una sonrisa cruzó los labios de Quinn mientras disfrutaba del placer mientras disfrutaba de su orgasmo.
Jake levantó la cabeza de entre sus piernas y la miró. Preguntó con su voz profunda y aterciopelada: -¿Te gustó eso, cariño?
Quinn asintió muchas veces y respondió: -Me gusta mucho......