Cuando Diego escuchó que a su hermano le habían disparado, no dudó en buscarlo.
-¿Cómo está? ¿Dónde están sus guardaespaldas? ¿Cómo es posible que no sepan que un asesino se había infiltrado en el lugar? -cuestionó Diego a la ama de llaves.
La ama de llaves tragó saliva y gotas de sudor le cubrieron la frente. Parecía estar nerviosa por algo. Sin embargo, Diego estaba demasiado preocupado por su hermano como para notarlo.
Puede que estuviera molesto con su hermano, pero aun así lo amaba. Augusto era familia después de todo. Una vez el orgullo se interpuso y Diego no pudo asistir al funeral de su padre. Un error del...