-Cariño, ¿estás segura de que estás bien? Te ves pálida -dijo Quinn mientras observaba el rostro de su mejor amiga durante el almuerzo.
Claire estaba de mal humor y como no podía beber, al ser de día, llamó a su amiga para almorzar.
-Estoy bien, Quinn. ¿Por qué no habría de estarlo? -preguntó Claire, intentando ocultar sus emociones conflictivas.
La verdad era que el dolor en su corazón seguía ahí. Peor aún, ahora se sentía culpable por cómo había tratado a Oliver antes. El dolor que se reflejó en sus ojos cuando ella lo abofeteó con esas flores... nunca olvidaría esa mirada.
¿Cómo se suponía que iba a seguir adelante...