Decir que sufrí fue quedarse corto, luego de dejar a Renata y ver a Maritza me sentí morir, llegue al apartamento que ocupaba con Jack y equipo de seguridad.
Nadie preguntó nada, ni siquiera intentaron calmar mi furia, acabé todo lo que estuvo a mi paso, incluyendo teléfonos, computadoras, sillas, parecía una fiesta de universitarios, cerraba mis ojos y veía aquella imagen, mi amor, mi ángel, había posado sus labios en los de otro hombre.
Cuando por fin destroce el apartamento me quede en un rincón viendo la sangre corre de mis manos, las había mallugado por los golpes, nuevamente nadie opino, solo comenzaron a recoger mi desastre, Jack, en...