Mi mala suerte iba de mal en peor, no es posible que una sola persona tenga tanta mala energía.
—¿Y ahora que voy a hacer?—grite mirando al cielo
—Señora, llame a la mansión, vendrán por nosotras, no se preocupe.
Suspire aliviada agrarias Rosalía no sabría qué hacer sin ti.
Ella no me respondió, vi su mirada ir de un lado a otro, su cuerpo se tensó, lo que no hizo más que ponerme nerviosa.
—Señora, cuando debe caminar—dice de manera muy baja, casi que en un susurro.
—¿por qué que pasa?—pregunte con el corazón en la boca.
—En cada esquina hay varios hombres y créame cuando le digo que no...