Me despierto en una habitación blanca e impersonal, sin tener ninguna idea de cómo llegué hasta aquí. Al intentar recordar los eventos anteriores, todo se vuelve borroso en mi mente. La última imagen que tengo es la del tribunal, la tensión en el aire y la mirada de mi padre.
¡Maldita sea, mi padre!
Mi corazón late rápido mientras trato de sentarme en la cama. Una enfermera entra rápidamente en la habitación al escucharme moverme.
Ella me sonríe amablemente y me dice que todo estará bien. Me asegura que estoy en la clínica y me explica que me desmayé durante el juicio. Pero lo que sigue a continuación cambia mi...