Epilogo
Desperté en una habitación blanca y estéril. No tenía idea de cuánto tiempo había pasado ni dónde me encontraba. A medida que mi mente comenzaba a aclararse, recordé el terrible dolor que me había dejado en coma. La última imagen que tenía grabada en mi memoria era la de mi madre pronunciando su último aliento antes de partir de este mundo.
La culpa me invadió de inmediato, si tan solo hubiera tenido mas recursos. Había estado tan consumida por mi propio dolor que no había prestado suficiente atención a mi madre, y ahora estaba muerta. Cerré los ojos con fuerza, tratando de apartar esos pensamientos de mi mente. No...