Rosalia
Era una una mañana soleada cuando me encontré cara a cara con Simón. No pude evitar sentir un nudo en el estómago. Había esperado mucho tiempo este momento, y ahora estaba decidida a confrontarlo. Sabía que no sería fácil, pero no podía seguir ignorando su existencia.
El se acerco a nosotras, me encontraba junto a Maritza, quien estaba bastante angustiada, ya había tenido suficiente como para tambien sumarle un enfrentamiento entre Simón y yo, pero no había opción este era el momento. Respiré hondo y me armé de valentía. No había vuelta atrás.
Al principio me altere un poco, pero decidí hacer una tregua estaba aqui por Max.
—Simon—dije...