Max y Nicolás se levantaron al verme entrar y corrieron a abrazarme. Me sentí completa en ese momento, rodeada de mi familia. Las risas y los abrazos llenaron la casa mientras compartíamos historias de nuestro día.
Después de un rato, nos sentamos a cenar juntos y planeamos el fin de semana. Queríamos hacer algo especial antes de que llegara el gran día de nuestra boda.
Esa noche, cuando todos se fueron a dormir, Max y yo nos quedamos en la sala, abrazados y hablando de todo lo que habíamos pasado juntos. Nos dimos cuenta de lo lejos que habíamos llegado y lo agradecidos que estábamos el uno por el otro....