Subí al autobús y me senté en un asiento cerca de la ventana. Las gotas de lluvia resbalaban por el cristal mientras observaba el mundo pasar frente a mí. Estaba decepcionada y herida por la falta de atención de Max, pero también me dolía pensar en cancelar la boda. Habíamos pasado por tanto juntos y habíamos superado tantos obstáculos. No quería que ese momento se desperdiciara.
Mientras el autobús avanzaba, comencé a reflexionar sobre nuestra relación. A pesar de las dificultades, había amor entre nosotros. Pero necesitábamos encontrar una manera de equilibrar nuestras vidas y priorizar nuestra relación. El trabajo era importante para ambos, pero también lo era nuestro amor...