El médico se encuentra claramente desconcertado por mi reacción, y sus palabras sobre un matrimonio que no recuerdo con Maximiliano Duncan me dejan atónita. La mera idea de estar casada con alguien con quien siempre he mantenido una relación complicada parece completamente irreal y ajena a mi realidad.
Mientras el médico abandona la habitación, siento una mezcla de ansiedad y curiosidad, y mi mente empieza a dar vueltas en busca de respuestas. Cuando finalmente regresa acompañado por un hombre alto y apuesto, mis ojos se posan inmediatamente en él y reconozco a mi jefe, Maximiliano. La sorpresa y la preocupación se reflejan claramente en su expresión facial, como si estuviera...