Me quedo completamente sorprendida y sin saber qué hacer en ese momento. Intento apartarlo, empujándolo suavemente, mientras miro a Rosalía en busca de ayuda. Ella simplemente esta sorprendida, no puede creerlo, no reacciona.
—Señor Duncan, esto no está bien. Yo soy su empleada y usted está claramente intoxicado. Debe detenerse —digo, tratando de mantener la calma, pero lo cierto es que estaba de los nervios.
Max simplemente ríe, sus ojos vidriosos y su aliento a alcohol son evidentes. Se acerca de nuevo, tratando de besarme, pero esta vez logro apartarlo con un poco más de fuerza.
—¡Por favor, señor Duncan, deténgase! Esto es completamente inapropiado y no quiero tener que...