Habia amanecido con entusiasmo queria salir adelante, este nuevo trabajo me tenia feliz, esperé que cristal llegara a casa y luego salí, era un hermoso dia de verano, el sol estaba como mi alma, feliz, alegre, optimista, ¿o eran ideas mías?
Cuando llegue a la librería empujé la puerta y una campanilla sonó anunciando mi llegada.
La pequeña librería estaba repleta de estanterías llenas de libros de diferentes géneros y autores. El aroma a papel impreso y café recién hecho llenaba el aire, creando una atmósfera acogedora que me hizo sentir como en casa de inmediato.
Sonreí, mientras me adentre en lo que parecía un mundo de cuentos y novelas....