¡No lo puedo creer! ¡Ese desgraciado tiene la cara de exigirme que regrese a la casa! Estoy furiosa , esos mensajes no me dejaron descansar. Según borro los mensajes que no me tomo el trabajo de leer, descubro que hasta tengo uno de la odiosa rubia, diciéndome que regrese que ella se marchará. ¿Quién se han creído que soy esos dos? ¡No, esto se acabó, Isabella, se acabó! ¡No tienes que aguantar nada a nadie, aunque me quede sin un peso, no volveré a estar con Luis y mucho menos a obedecer a mamá!
De seguro papá sabía que Luis me golpearía y por eso lo estaba amenazando el día...