Gisela sonríe y me arregla el cuello del vestido al tiempo que me hace girar delante de ella y los demás sirvientes que también sonriendo y asienten a lo que ella dice.
—Sí, sí, muy elegante, señora. —Se apresura a decir y los demás lo confirman con sus cabezas . —¿Sus abuelos también vienen?
—No, esta cena la inventaron sin avisar mi madre y mi suegra, ya sabe cómo es eso, no pude negarme y no me dio tiempo a invitarlos. —Explico, porque en verdad deberían estar ellos. —Haremos una cena para ellos solos el fin de semana. Prefiero disfrutar de su compañía sin extraños.
—La entiendo, solo avíseme lo...