Christian resopla furioso, su nariz se infla de una manera que asusta. Lo veo como aprieta sus manos, aguantándose de no cogerla por el cuello.
—¡Muy seguro, señora! —Repite y se le acerca amenazante, ella retrocede un poco pero sin dejar de desafiarlo. —¡Porque yo fui el primero y soy el único en la vida de su hija, y eso es algo, que cualquier hombre sabe reconocer!
—¡Yo de ti, no estaría tan seguro! —Sigue ella en su desfachatez, desmoralizándome.
—¡Eva…! —Grita de pronto papá
—¡No me mandes a callar Santiago! ¿Sabes que tengo razón?
Dice amenazante ahora de frente a mi padre, que no deja de mirar a mima,...