Dijo Christian con firmeza, tomando el brazo de Isabella con un gesto posesivo. Mientras los veía alejarse, Luis se llenó de una mezcla de odio y frustración. Necesitaba entender la dinámica entre ellos dos, así que se propuso averiguar más detalles. ¿Cómo se conocían? ¿Qué relación tenían?
Debería averiguar bien a esos dos, se dijo a sí mismo, con los puños apretados. No puedo dejar que Isabella venga a interrumpir el plan que tengo con Adele. Si es necesario, descubriré sus secretos.
Con ese propósito en mente, regresó a la recepción, donde la secretaria lo saludó con una sonrisa profesional.
—Buenos días.
—Buenos días, Luis. ¿En qué puedo ayudarte?
—¿Sabes...