Fuera de una iglesia donde se celebra una boda, un joven llora mirando sin cesar la entrada, hasta que ve salir a la pareja de recién casados. Salen felices tomados de las manos y se montan en un auto ante los aplausos, la lluvia de pétalos de rosas y arroz que le lanzan todos los invitados. El joven no puede quitar su mirada de la novia que por un momento choca con la suya y le sonríe tímidamente al tiempo que la desvía.
—¡¿Por qué, por qué, por qué no pudiste esperar por mí?! ¿Por qué? —Grita golpeando el timón de su auto con furia.
Permanece allí por largo rato,...