Y sin más di la vuelta y caminé despacio evitando mover mis caderas para que no fuera a pensar otra cosa. Salí cerrando con cuidado la puerta, entré en el elevador todavía sin poder creer que lo había logrado.
¡No puedo creer que me hayan dado el puesto! ¡Que haya encontrado trabajo en mi primera
entrevista, para editora en una de las editoriales más famosas y reconocidas del país! Porque aunque era muy joven, en ese poco tiempo de funcionamiento había logrado colocarse en los primeros lugares.
Salí de la empresa, la recepcionista al enterarse de que obtuve el trabajo me felicitó efusivamente. Lo mismo que el portero, que no...