Aunque su yerno no le dijo nada sobre ello, ¿lo sabría? Los golpes en la puerta lo sacan de sus pensamientos.
—Adelante.
—Papá.
—¡Isabel! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sabes de este lugar?
—Perdón jefe, yo la traje —dice Rodrigo apareciendo detrás de ella —, es que está muy desesperada por hablar con usted que no puede estar tranquila.
—Está bien, ¿qué es hija? ¿Es sobre Bella?
—No, no papá, lo que me trae aquí es sobre mí. ¿Podemos hablar ahora?
—Sí, sí, claro que sí, siéntate No deberías andar así en la calle, tienes que descansar.
—Lo haré después que hable contigo. Rodrigo por favor, déjame sola con papá.
Rodrigo...