Sofía:
Una vez que Rafael salió de la mansión, subí las escaleras y caminé hacia mi habitación, encerrándome para no ser molestada. No quería ser sermoneada por mi madre, por mi conducta ante Rafael. Aunado a esto, no sé qué explicación dar, pues ni yo misma me entiendo.
Me dirigí al baño e hice un repaso mental de lo que me dijo y lo que le comenté a Rafael. Fue así como me di cuenta de que acepté tácitamente que la tal Mirelys esa era mi rival. Puesto que no lo refuté cuando él lo citó.
—¡Grrr…! —gruñí, al pensar que mostré de alguna manera mis sentimientos hacia él. No...