Chapter 6 ¿Quién es el padre de mis trillizos?

Chapter 6 ¿Quién es el padre de mis trillizos?

En la discoteca, el Narrador:

Martín Elías, al entrar de nuevo a su discoteca, recordó con exactitud que esta era la joven a quien salvó su amigo Rafael Rincón, de ser violada aquella noche de marzo. Él, siguiendo las peticiones de su amigo, mintió al señalar que borraban las grabaciones de cada noche. No obstante, tomó su celular y llamó a su amigo.

—¿Rafael, eres tú? —preguntó apenas sintió que contestaron su llamada.

—¡Sí, Martín Elías, soy yo! —Respondió él, admirado que le llame su amigo, pues lo normal es que sea él quien llame a este— ¿Qué paso? —inquirió, queriendo saber.

—Estuvo aquí, la joven que rescataste y salvaste de ser violada —confesó su amigo.

—¿Qué te dijo? —interrogó él con inquietud, entrando a su baño para asearse. Acababa de llegar, de montar y recorrer el rancho, en su brioso Tornado.

—Solo me preguntó que si le podía mostrar los vídeos de ese sábado, recordándome que fue la persona que amaneció en una de las salas privadas —citó su amigo.

—¿Le mostraste los vídeos? —preguntó Rafael, preocupado.

—¡No! ¿Cómo crees? —contestó él, tranquilizando a su amigo— Le explique que todos los días borramos las grabaciones de cada noche, que solo las conservamos cuando hay algún problema.

—¿Te creyó? —cuestionó él nuevamente, pasando una de sus manos por la frente, dejándola correr hacia atrás para alisar sus cabellos, de pie frente al espejo.

—Sí, pues de inmediato se levantó de la silla —agregó Martín Elías— Le acompañe hasta su coche ¡Hey! ¿Sabes? Ella es la dueña del Bugatti Veyron negro que estaba esa noche en el estacionamiento.

—¡Ah, caramba! Eso quiere decir, que es una hijita de papá y mamá. Seguro acostumbrada, a hacer lo que le da la gana —dedujo él.

»De repente, por eso el desgraciado que la intentó violar, le llevaba arrastra para someter y doblegar a esta —afirmó él.

En todo caso, él se sintió mejor. Desde ese momento, lo acompañaba un fuerte sentimiento de culpa. Por cuanto, la hizo suya a sabiendas de que no estaba en sus cinco sentidos, igual que él. De ahí, que tenía muchas lagunas mentales, con respecto a ella.

—¡Lo más seguro! —afirmó Martín Elías, quien aún estaba impresionado por la belleza de la muchacha— Además te diré, que si te pareció hermosa esa noche, que estabas totalmente ebrio, cuando la veas a la luz del día, te morirás encantado de su belleza.

—¡Si supieras! Las imágenes que me llegan de ella, son algo borrosas. Sin embargo, estoy seguro que en mis momentos claros y de lucidez, la vi como una diosa —aseguró él con una sonrisa y relajado.

»¿Qué más viste de ella? —preguntó Rafael, queriendo saber todo— ¿Le preguntaste su nombre, le quitaste su número de celular?

—No, no me conviene demostrar interés alguno en ella, por si pretende hacer algún reclamo, no sé, de cualquier tipo —especuló, Martín Elías.

—¡Tienes razón! —manifestó Rafael, despidiéndose de su amigo para entrar a la ducha.

(***)

Sofía:

En mi coche, nuevamente traté de forzar mi memoria para ver el rostro de quien me hizo suya. Igualmente, busqué en mis recuerdos el desarrollo de todo lo que pasó. Lamentablemente, no había nada y sigo igual, sin saber ¿quién es el padre de mis trillizos?...

Al llegar al apartamento, abrí la puerta y cuando entré escuché unas voces en el área de la sala principal del mismo, muy familiares. Cuando pasé, quedé fuertemente impresionada de ver ahí sentados conversando a mis padres con mis amigas.

Apenas me vio, mi padre se levantó del sofá observándome muy fijamente. Él, parecía adivinar lo que me pasaba, porque a pesar de darme un beso y reprocharme el hecho de no responderle las llamadas, continuó con su mirada fija en mí.

Por su parte, mamá también se me acercó, me besó y tomándome de las manos, me sentó junto a ella en el sofá.

—¡Hija, perdona! —Suplicó, con sus ojos brillosos, a punto de soltar sus lágrimas— Sé que te fallamos en el día más importante para ti, ¡Tu acto de grado! —hizo una pausa.

»No podíamos dejar el recibimiento de los buques, en manos de otros. Era totalmente nuestra responsabilidad y debíamos asumirla —aseguró mi madre, apretando fuertemente mi mano y limpiando con la otra, mis propias lágrimas.

Papá, se levantó del sofá y caminó hacia el ventanal, que mantenía, en ese momento, la cortina recogida, para que entrara la luz natural del día. Él, permaneció callado, pensativo, parecía analizar algo.

Mamá, continuó con sus explicaciones y justificaciones del porqué su ausencia en un día tan relevante para mí. Lamentablemente, para mí, formar la flota más grande del mundo, en el transporte marítimo internacional, era más valioso que yo.

—¡Tranquila, madre! Ya eso lo olvidé —respondí calmadamente— Ten la seguridad, que de aquí en adelante no los molestaré para que asistan a ningún acto que me atañe —aseguré, mirándola directamente a los ojos.

—¡Eres demasiado caprichosa, Sofía! De repente, soy el mayor culpable de tu obstinación y rebeldía, pero no estamos aquí para rogarte que nos perdones —manifestó mi padre, levantando la voz y con una mirada gélida.

—¡Ah sí! Entonces, ¿a qué has venido? —pregunté con arrogancia y levantándome del sofá, acercándome a él y retándolo.

—¿Crees que puedes sola? —Cuestionó él— Con una simple llamada te cancelo todas las tarjetas y con eso todos los beneficios de que gozas, solo por el hecho de ser mi hija —amenazó él.

—¿Y piensas que eso me importa? Te puedes quedar con todo, no necesito nada de ti, me puedo valer por mí misma y te lo voy a demostrar —juró ella.

—¡Juan Carlos! ¿Qué pasó? Hemos venido para arreglar nuestra falta con la niña —reclamó mi madre, acercándose a él, para calmarlo.

—¿Te das cuenta, mi amor? —Gritó mi padre enojado— Sofía nos está tratando como si hubiéramos cometido un delito con ella —argumentó, no queriendo ceder ante la súplica de mi madre, como siempre.

—No obstante, no es esa la forma como debes tratar a nuestra única hija —aclaró mamá, pasando sus manos por el pecho de papá.

Él, respiró profundamente. Luego, pidió un vaso con agua, por el cual fui hasta la cocina, en donde estaban Shayla y Sheyli, escuchando todo, totalmente asustadas. Imagino que pensando a donde nos iremos, si mi padre me quita el apartamento y las tarjetas.

—¡Tranquilas, que perro que ladra no muerde! —declaré con una sonrisa y sintiéndome mejor de como amanecí. Busqué un vaso, lo acerqué al dispensador de agua y serví para llevar a mi padre.

Cuando entré, los encontré hablando más calmadamente e incluso mi padre “bajó la guardia”, al menos momentáneamente. Luego, el mismo comenzó a preguntarme por qué me veía tan desmejorada y demacrada.

—¡Debe ser porque pasé muy mala noche! Estuve con cólicos y mucho malestar estomacal —afirmé, con sinceridad, desde que estoy embarazada no he podido dormir una noche completa.

—¿Has ido al médico? —preguntó él, mostrando interés.

—¡Sí! Shayla y Sheyli me llevaron —le respondí, sin querer dar explicaciones.

—¿Qué te dijo el médico? —preguntó mi madre, preocupada.

—Que alguna comida me cayó mal —mentí para evitar un escándalo, porque me imagino, como se pondrá papá cuando se entere de que estoy embarazada y además de trillizos.

«Excelente título que le voy a dar de graduación para que cuelgue en la pared de la sala principal de la mansión: las fotos de mis trillizos» ¡Ja! Reí sarcásticamente, en mi mente.

—¿Cuándo vuelves a Isla Paraíso? —Preguntó mi padre—Recuerdo, que me pediste, te dejara venir a estudiar aquí, porque al graduarte, ejercerías tu profesión allá.

—Sí, pero tengo algunas propuestas y las estoy analizando, porque también me conviene adquirir experiencia y ¿Dónde mejor? Si no es aquí. La isla es un pueblo —mentí nuevamente, alegando esto como excusa, para que no me siga insistiendo.

—¡Yo te triplico el sueldo que te puedan ofrecer aquí! Para que te incorpores a la Naviera, ya es hora que comiences a conocer el manejo de la misma, a la larga es tu patrimonio —afirmó mi padre.

—¡Lo voy a pensar! —manifesté tomando el celular para pedir comida y que la trajeran al apartamento. Sin embargo, mi padre no aceptó, porque se empeñó en llevarnos a las tres a un lujoso restaurante para celebrar nuestra graduación…

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