En La Rinconera, el Narrador:
Mirelys, una vez que escuchó a su madre por teléfono, quien le recordó la crisis económica por la que estaba pasando los viñedos, reflexionó sobre su decisión de irse de la hacienda.
Para ella, era difícil aceptar una nueva humillación de parte de Rafael, aunque sea del hombre que más le gusta.
No obstante, solo de pensar que pudieran declararse en quiebra y que sus amistades se enteren de esto, la hizo estremecer y doblegar su voluntad.
—¡Está bien, que conste solo lo hago por ti! —respondió ella, pasando el celular a Camila, volviendo a estacionar la camioneta y observando con envidia y recelo la...