Punto de vista de Carlos
Pensé que el padre de Lía estaba en mal estado, pero no esperaba que estuviera tan mal. Podía ver una cantidad interminable de tubos entrando y saliendo de él, varias máquinas pitando sin cesar, y estaba sedado con una dosis tan alta que estaba seguro de que no despertaría ni aunque lo pusieran en fuego. Su rostro estaba morado y azul, de hecho, todo su cuerpo estaba marcado por moretones, y estaba claro como el agua que había sido brutalmente golpeado por los renegados antes de ser dejado a morir en la frontera de la manada para que lo encontráramos.
Lía se puso blanca como...