Punto de vista de Carlos
Había planeado nuevamente cenar en mi habitación asignada, lejos de los miembros de la manada que cenaban en la cocina. Necesitaba mi privacidad esta noche. Nunca me había sentido tan inquieto en mi vida. La necesidad de encontrar a mi compañera, alguien que estaba en esta manada pero que aún no se había dejado ver, me estaba consumiendo. Mi lobo rondaba en los rincones de mi mente, volviéndose loco por estar tan cerca de nuestra compañera, sentir su presencia y, sin embargo, estar fuera de su alcance. Era una tortura pura.
Pero cuando Noé irrumpió en mi habitación hace veinte minutos y me dijo que...