Punto de vista de Clara
Hace veinte años…
Me esfuerzo más, tanto como mi lobo puede correr. Puedo oír el fuerte retumbar de mis patas, y la tierra levantándose en el aire detrás de mí. Siento mi corazón latiendo de forma irregular y la sangre corriendo por mis venas. Mis sentidos están agudizados, y mis ojos pueden captar los puntos menos iluminados del bosque. Mis orejas se ponen alerta cada vez que escucho el crujir de una ramita o el susurro de las hojas. Es de noche y, por supuesto, el bosque está vivo con miles de criaturas. Solo intento tener cuidado de no ser atrapada. Si mis padres supieran...