Punto de vista de Clara
Bajamos las escaleras y entramos juntos en la línea del bosque, nuestros pasos al unísono, como si hubiéramos hecho lo mismo casi dos décadas atrás. Sin pensar en la ropa que llevamos puesta, nos transformamos en lobos. Un gran lobo de un color marrón dorado aterriza a mi lado y, sin verificar si él está listo, empiezo a correr por el profundo bosque que había memorizado hace más de dos décadas. Mi lobo marrón salta sobre troncos caídos, esquiva ramas rotas y se enfrenta a los obstáculos como si fuera algo natural. Mis ojos se desplazan hacia la sombra del lobo que corre junto a...