Punto de vista de Carlos
La enfermera detrás del mostrador se ilumina cuando sus ojos se posan en Noé, pero puedo sentir cómo él se encierra en sí mismo, intentando cerrar el mundo a su alrededor. La enfermera le llama y ellos intercambian algunas palabras que no logro escuchar, y seguimos caminando hacia una zona más amplia del pasillo del hospital. Justo antes de una puerta cerrada, Noé se gira hacia mí y mis pensamientos se detienen. Siempre he visto a Noé feliz, salvaje, bromista y despreocupado. Verlo así, tan serio y con el rostro pétreo, me pone nervioso y descolocado.
—Lo que voy a mostrarte dentro de esta habitación...