“El paciente sufrió heridas internas y estaba deshidratado; es un milagro que esté vivo”, nos informa la doctora sobre la condición de Silas.
"¿Cuándo se despertará?", le pregunto.
"Démosle 72 horas más", me dice, y yo asiento con la cabeza y le doy las gracias. De pronto, la puerta se abre de golpe aparece Samantha frenética, seguida de mi hermano.
"¿Dónde está? ¿Cómo es— ", entra diciendo, pero se detiene a mitad de la frase cuando ve a su compañero acostado en una cama, con tubos conectados por todo el cuerpo.
Entonces, Samantha, sollozando, se acerca a él y le acaricia el rostro.
"Ay, Silas, mi amor, ¿qué te hicieron?",...