La instalación parece una enorme clínica abandonada y el olor tan nauseabundo que transmite me hace pensar que ningún hombre lobo puede soportar estar aquí por mucho tiempo. Por tanto, la única explicación es que usan médicos humanos. Amos abre la enorme puerta negra y entramos.
Un hombre alto y delgado con una bata blanca se nos acerca sonriente, pero tan pronto como ve a Amos, su sonrisa se desvanece.
"Hola, soy el Dr. Fen. ¿Cómo podemos ayudarles?", pregunta.
"¿Cuál es tu labor aquí?", pregunta Arya.
El doctor Fen se pone nervioso y mira de reojo a Amos.
"B-bueno, somos científicos que... ¿experimentamos?", tartamudea, incapaz de entrelazar las palabras apropiadas. ...