Amacus gruñe, me toma del brazo y me arrastra para sacarme de la habitación.
"¡¿Quién te dio permiso para estar aquí?! ¡¿Y dónde están esos idiotas?!", grita enfadado, pero yo no me inmuto, simplemente lo ignoro y me doy la vuelta. De repente, él me empuja por la espalda y quedo de frente contra la pared. Puedo sentir su respiración sobre mi piel y eso me da mucho asco.
"¿Sabes? He estado pensando, y…", me susurra al oído, yo lo golpeo con el codo y hago que retroceda unos pasos. Me volteo, lo enfrento con una mirada llena de furia, mientras que él solo me observa con delicadeza y tiene...