Narrador: Jacob
Llevo todo el día buscando a Arya. Llamé a mi hermano para ampliar la búsqueda, y en respuesta me ha enviado a algunos de sus hombres para ayudar. Inspecciono su auto una vez más, solo para sacar en claro que alguien parecía haberle pinchado las ruedas a propósito; pero, ¿quién? Por más que me devano los sesos, no me viene nadie a la mente.
"¿Quién podría habérsela llevado?", salta mi beta Isaac. Tras un profundo suspiro, cierro los ojos y trato de conectarme con su loba, pero no lo consigo. De todas formas y aunque estuviera a la distancia mínima necesaria para hacerlo, quizás al no haberla marcada...