"Bueno, Alfa Erickson, ¿cuál es su decisión?", pregunta Clara, con evidente desprecio en su voz. Erickson la mira y luego se gira hacia Mike, con ojos llenos de rabia y puño cerrado. Suspiro, sabiendo que es una guerra perdida. Una tristeza profunda me invade al pensar en las madres, hermanas, tías e hijas como yo.
"Estamos esperando".
"Bueno, yo sí creo que las mujeres valen tanto como los hombres. Por tanto, apoyo la moción", dice. Levanto la vista y una sonrisa se dibuja en mis labios.
"Listo, las mujeres recibirán su derecho de nacimiento y tendrán un lugar en el consejo", anuncia mi pareja.
Los aplausos resuenan, pero otros hacen...