Narradora: Caliana.
En ese momento, no tenía ganas de hablar, llorar, ni respirar. Sentía que en cualquier momento iba a derrumbarme, justo como lo hizo mi vida, esa vida que consideraba perfecta. No le resulté suficiente a mi pareja, y ahora, a dondequiera que miraba, me aparecía su hermoso rostro. Jamás lo superaría, y no deseaba que mi historia acabara así, no me lo merecía. Levy y Emilia me abrazaron, y yo me aferré a ellos con todo el cariño que les tenía.
"Cuídate muchísimo y come bien, ¿de acuerdo?", dijo Emilia al tiempo que lágrimas caían por sus mejillas. Levy estaba a punto de llorar también, así que me...