A la mañana siguiente, acompañamos a nuestros invitados hasta sus vehículos y allí nos despedimos.
"Gracias por su hospitalidad, rey Leondre y reina Anaiah. Sepan que nuestro clan estará a su disposición cualquier día que nos necesiten, en todo momento.", manifestó el alfa Blanco, quien nos dedicó una respetuosa reverencia para luego hacerse a un lado. Melody lo imitó también en el gesto, y luego me susurró: "Esta no es la última vez que me verás por aquí, Luna; me gustan estos pasillos, ojalá pudiera robarlos." Su tono me resultó extrañamente sereno, como si sus palabras llevasen una intención oculta. Entrecerré los cejos mientras la miraba, irritada.
"Lamentablemente, no comparto...