Comienzo a correr en dirección a la frontera sin importarme si ensucio mi vestido. Algunos de los guardias me siguen para protegerme en caso la situación lo necesite. Mi hermano me pregunta si estoy segura de lo que estoy haciendo a través de nuestra conexión mental y le digo que necesito escucharlo.
Enrique insiste en que Leondre no me merece porque me mintió sobre otra mujer y humillándome en público, pero dejo escapar un suspiro y le pido que no se acerque.
Me quedo sin aliento cuando vislumbro a mi compañero en la frontera. Está acompañado de otros guerreros y algunos lobos transformados. Reconozco a su hermana a su costado...