Después de considerarlo con mucho cuidado, decido que estoy lista para regresar con Leondre. Necesitamos hablar largo y tendido para que nuestra relación funcione. Me visto de forma cómoda con un vestido y tacones negros antes de bajar a la sala en donde me están esperando todos con caras tristes. Les aseguro de que me mantendré en contacto y que la manda de Leondre no queda tan lejos, así que podré visitarlos seguido.
Enrique me ofrece un brazalete con un diamante y el escudo de nuestra familia como regalo de despedida. Antes de irme, insistió en que me cambiara el apellido y que me instauraran como su heredera. Así que...