No estoy segura de cuanto tiempo permanecí dormida, pero lo necesitaba. Necesitaba descansar y olvidarme de todo, del dolor por la pérdida de mi bebecita. Tenía enterrado en lo más profundo de mi corazón aquél dolor, pero ha regresado a mí con más fuerza que nunca.
En este instante me estoy dedicando a abrazar a Gael mientras él duerme. Era todo lo que necesitaba. Desperté en la madrugada convertida en un mar de lágrimas y abrazar a mi niño es lo único que logra reconfortarme.
Desearía que todo sea como antes de regresar a México. Solo Gael, Bastián y yo, pero siento que todo se ha complicado, que ya nada...