Ian
Me siento sumergido en un completo estado de perplejidad. Aún no puedo creer todo el mal que nos causo Patricia Montesinos. Ella acabo con nuestra vida, la posibilidad de ser felices y formar una familia.
Nos separo cruelmente.
—Por favor, se lo suplico — Me ruega entre lágrimas el hombre mientras mis hombres le apuntan con sus armas, no tiene forma de defenderse porque está amarrado.
Lo he golpeado hasta el cansancio al maldito infeliz. Lo mataría con mis propias manos, pero lo necesito.
— Debería matar a tu esposa y tus hijas o mucho mejor venderlas a mis socios para que las disfruten.
—No por favor, solo son...