Han sido los dos días más tranquilos de mi vida. La ausencia de Ian me ha servido para reflexionar, tranquilizarme y poder pensar sobre lo que debo hacer.
Debo asistir al ginecólogo, sin embargo, tengo muchísimo miedo por qué temo que él me descubra. Estoy vigilada todo el tiempo y los escoltas le informan todos mis movimientos. Únicamente Franchesca tiene permitido verme, pero no quiero ponerla en peligro.
En este momento estoy charlando con ella sobre el viaje que realizaremos a Italia para la boda de Lorenzo. Al menos ese viaje me servirá para despejarme y ya no pensar en tonterías.
— Estás muy pálida, Auro.— Me comenta ella— No...