Me he dedicado a cepillar el cabello de Isabella arroparla y leerle un libro a Gael antes de dormir. Siento que los nervios me invaden al transcurrir las horas, cada vez falta menos para que Ian regresé.
Temo que esta noche no podré evitar que abuse de mí. Él ya sabe con que intenciones acepte darle una nueva oportunidad. Y por supuesto, ya no me creerá nada.
Aún no puedo quitar de mi mente las imágenes de aquellas tres niñas siendo asesinadas y de las otras mujeres siendo abusadas. Y soy consciente de que ellas solo son la minoría, existen miles de víctimas en manos del Zar. No puedo creer...