Pía
Me encuentro dichosa. Nunca había sentido un amor tan grande como el cual me inspira Dante.
Siempre había anhelado tener un hijo. Sentirlo en mi interior, cargarlo, cuidarlo y darle todo el amor que habita en mi ser. Sin embargo, desde muy joven los doctores me aclararon que nunca podría lograr un embarazo.
Fue prácticamente un milagro que pudiera concebir.
Durante más de dos años Bastian y yo habíamos intentado tener un hijo. Pero nuestros intentos habían fracasado inútilmente. Sentía como sí la vida nos hubiera castigado de alguna forma.
No contaba con el amor de mi esposo por qué yo sabía que su corazón pertenecía a Elena Montesinos...