Ian
Me encontraba completamente perdido los infelices de los hombres de Lorenzo me habían esposado y vendaron mis ojos luego me encerraron en una caja. Yo sabía que tenían intenciones de arrojarme al mar para que me ahogara.
Había escuchado de los métodos de tortura de la mafia italiana. Ellos asesinaban sin dejar ningún tipo de evidencia.
Nunca me hubiera imaginado que mi vida terminaría de esta forma. Ahogándome en la profundidad del mar. Nunca nadie podría encontrar mis restos, ni darme una digna sepultura.
Toda mi vida estaba pasando frente a mis ojos. Mi niñez, mi adolescencia, mí adultez. Cada momento importante de mi vida, Eugenio Achagarray, el hombre...