Caminó, caminó y caminó, sin poder descifrar que era eso que sentía. La gente iba y venía, sin reparar en él, a pesar de que iba vestido muy elegante, con la misma ropa que usó para ir a cenar con su hermana, la noche anterior.
¿Cómo era posible que se sintiera tan mal?
¿Cómo podría decirle a Samanta, que tenía una muy extraña fobia hacia las personas que consumían estupefacientes o narcóticos, sin herir sus sentimientos? ¿Y desde cuando le importaba los sentimientos de los demás?
Dentro de él se libraba una batalla campal, entre su moralidad y lo que sentía por Samanta.
Se sentó en un banco, a pensar....